Lunnei salió de la que a partir de ahora sería su habitación, recorrió el pasillo y se asomó al salón en busca de alguna señal de vida en la casa. Mientras observaba el rincón donde se encontraba la mesa alguien la sorprendió por detrás.
-Están fuera.- fue lo único que dijo la voz.
-Ah...hola Ciros. Pensaba se cenaría en el salón, en la mesa.
-No, esta noche toca fuera, en el patio. Es mejor para que salga el humo.
-¿Humo?- preguntó la chica extrañada.
-Sí, Saul ha montado una de sus barbacoas.
-Genial...-contestó ella. La verdad es que no tenía mucha hambre, pero no le quedaría otro remedio que comer.- Por cierto, antes cuando Saul vino a buscarme dijo algo sobre presentarme a alguien -en realidad dijo "presentarle a la corte" pero no le pareció importante ese detalle, no quería que Ciros pensara que tmabién ella era estúpida. - ¿no sabrás tú a quién se refería,no?
El joven dibujó una media sonrisa detrás del pañuelo qe le cubría media cara.
-Claro que sí. Han venido todos a conocerte.
-¿Todos? ¿Cómo que todos? ¿A qué te refieres con todos?- Estaba aterrorizada. Precisamente la sociabilidad no era uno de sus puntos fuertes, no sabría cómo reaccionar antes las cientos de preguntas que le harían y ádemás, le daba miedo lo que pudieran pensar de ella.
-Todas las personas que trabajan junto a nosotros para destruir a Dailor y estaban por los alrededores se han acercado para contemplar con sus propios ojos a la "nueva".
-A la nueva ¿por qué? Yo en ningún momento he dicho que me iba a unir a vosotros, tan solo duermo aquí hasta que encuentre algún otro sitio donde quedarme.- estaba empezando a enfadarse.
-A mí no me importa en absoluto, pero tendrás que salir y hacerles frente.
- Ya...Lo entiendo.- y bajó la mirada, asustada.
Juntos salieron de la casa, cruzaron la puerte de una pequeña valla de madera y se acercaron a los demás.
Había bastante gente, más de la que se esperaba, y todos habían vuelto la cabeza para mirarla a ella, solo a ella.
-¿Todas estas personas viven aquí?-le susurró la chica impactada.
-No, solo unos cuantos, pero no sé qué cantidad se quedará hoy a dormir.-le contestó él también en un susurro.
-Y bien, ¿no nos la va a presentar nadie? -gritó un hombre de unos cuarenta y tantos años, con algo de barriga y una barba negra y voluminosa que le enmarcaba la cara.
Iliade se hizo destacar de entre la multitud y salió hacia lo que más o menos era el centro del pequeño recinto.
-Amigos, todos habéis venido aquí para conocer a la joven que casi condena nuestras vidas y las del resto del mundo.-un rumor se escuchó entonces entre los extraños.-Y yo os digo que no está.-el rumor se extinguió y en los rostros de la gente aparecieron expresiones de duda y confusión.-La joven que tenéis ante vosotros no es una "casi" sino una chica que sorevivió a la ira de Dailor, que ahora mismo no tiene familia, no tiene amigos, ni si quiera tiene un sitio donde dormir a parte de este lugar. Su nombre es Lunnei, me gustaría que la trataseis lo más amablemente que podáis y que por favor no la asustéis. Todo esto es nuevo para ella.-el rumor volvió a levantarse y de las caras de la gente desapareció la duda, para dar lugar al alivio y las sonrisas.
-Y dicho esto, ¡vamos a comer!-dijo Saul para romper el silencio que se había creado tras el discurso de Iliade.
Todos los presentes volvieron a las cosas que estaban haciendo antes de la entrada de Lunnei y continuaron con sus conversaciones.
-Fiuu..-exclamó la chica en un suspiro de alivio.
En esto, el pelirrojo se acercó felizmente hacia los dos jóvenes.
-¿Nunca vas a deja de sonreir?-le recriminó ella, la ponía verdaderamente nerviosa.
-¿Mmm?-dijo entre dientes él, borrando por un momento la sonrisa.-¿Acaso te molesta?
-Pues sinceramente, un poco sí.-dijo.
-Respuesta incorrecta- comentó Ciros.
-¿Qué? ¿Por qué?- preguntó ella.
-Porque más motivo me das para seguir sonriendo, pequeña Lunn. -dijo Saul, mientras recuperaba su espléndida sonrisa.
Ella se quedó paralizada por un momento. No le había gustado la respuesta que le había dado, pero aquella sonrisa lo arregló todo, y eso la sacaba de quicio.
-Muérete. -exclamó la joven, y lanzó otra de sus bocanadas de aire hacia el pelirrojo.
Entonces este cayó al suelo de espaldas y todo el mundo se quedó mirando a la chica. Un silencio incómodo se extendió por el jardín.
- Tranquilos, no os preocupéis por mí, estoy perfectamente.- dijo Saul para romper el hielo.
Y seguidamente se levantó y puso algo de música. Lunnei observó como el risueño joven la atravesó con una dura mirada y, aunque fuera difícil de creer, la asustó. Sin darse cuenta, retrocedió un par de pasos.
Ciros se dio cuenta de la reacción de la chica y decidió sacarla de allí.
-Vamos- y la cogió por el brazo arrastrándola hacia una esquina algo apartada de los demás.
-Genial, ha sido una entrada genial la mía. – comentó abatida mientras se sentaba en el suelo.
-Tranquila, no has estado tan mal.- intentó tranquilizarla él mientras se sentaba a su lado.- Siempre puede ser peor.
-Gracias, supongo.
- No hay de qué.
-Sinceramente, me ayuda tu presencia, no sé si debo decirte esto pero…siento…siento como si nos conociéramos de antes, como una especie de conexión. Llámame tonta pero eso es lo que percibo y…en fin, da igual, olvida lo que he dicho.
-No, yo también lo he sentido.
-¿En serio?- preguntó la chica sorprendida y extrañada.
- Sí, es extraño, nunca antes había sentido nada igual, ni si quiera parecido, es más, nunca antes me había interesado por nadie. Como habrás notado no soy muy sociable. Nunca he necesitado de nadie a mi lado y tampoco me he molestado en buscar.
-Valla…No lo entiendo muy bien. Entonces, ¿por qué conmigo eres tan amable?-estaba confusa.
-Ni idea, contigo me sale así, natural.
La chica estaba muy perdida, por una parte le alagaba sr “especial” para el chico misterios, pero por otra todo le resultaba de lo más extraño, cosa que se notaba en su rostro y él lo observó.
-No te preocupes, no eres la única que no lo entiende. Yo tampoco puedo comprenderlo y parece ser que ellos menos aún.
-¿…?
La joven volvió a perderse y el chico respondió con un leve movimiento de la cabeza hacia el frente. Ella miró en la dirección que le había indicado y vio a un grupo de personas mirándoles y cuchicheando algo. Entre ellos se encontraban Iliade, Saul y el hombre de barba que había hablado al principio de la cena.
-No me puedo creer que haya entablado amistad con Ciros.- exclamó una mujer de unos treinta y tantos, de pelo muy corto de color verde azulado.
- Ya, yo tampoco. –comentó otra increíblemente parecida, seguramente su hermana gemela.
- Qué esperabais, los dos son raros, oscuros y antisociales. – escupió Saul, todavía enfadado por la caída.
-Saul…Cuida tus modales. – le regañó Iliade.- Yo veo bien que estén juntos, Ciros siempre ha estado él solo…
-Porque ha querido – cortó una joven.
El silencio se hizo en el grupo. La joven que acababa de hablar era Leia, una aliada desde muy pequeña ya que sus padres también estaban involucrados. Por todos era sabido que Leia estaba detrás de Ciros desde hacía ya algunos años y que todavía no lo había superado, siempre intentaba fastidiarle por despecho.
-Él es así, no debemos culparle ni cuchichear a sus espaldas, al contrario, deberíais estar contentos de que por fin haya encontrado a alguien como él.-continuó Iliade.
-Ella no es como él. - dijo Saul, raramente serio.- Tiene algo distinto, diferente...-miró a Lunnei entrecerrando los ojos, como examinándola.
-Es cierto, tiene carácter. – le informó Iliade.
El chico salió de su trance y echó a reír.
-¡Ya te digo!-exclamó mientras se tocaba la parte de atrás de la cabeza.
El resto de la noche fue similar, la gente estaba dividida en grupos que iban variando con las horas, Saul cantaba y reía como siempre y Ciros y Lunnei seguían en el rincón.
La velada se alargó hasta el amanecer. Poco a poco los asistentes a la fiesta fueron despidiéndose y marchándose excepto 12, que se quedarían a dormir en la casa.
Por fin Lunnei se decidió a irse a la cama, convencida por el joven del pañuelo, ya que a ella no le apetecía nada dormir. Se lo había pasado realmente bien con Ciros, hablaron de todo, si antes pensaban que se conocían ahora parecía que llevaban viviendo juntos toda la vida. Al final, la chica llegó a la conclusión de que él no era como todos pensaban y empezó a sentirse muy cómoda a su lado. Había encontrado un amigo.
lunes, 13 de abril de 2009
martes, 7 de abril de 2009
Cap. 4 : El misterioso Ciros
La chica se levantó del sofá y acompañó a Iliade hacia la salida. Cuando esta se hubo marchado, la joven se dejó resbalar por la madera de la puerta hasta quedar sentada en el suelo. Estaba confusa y tenía la mente exhausta de tantas cosas nuevas.
Pasaron unos cuantos minutos durante los cuales la chica fue cayendo poco a poco en un sueño, pero cuando por fin se quedó dormida la puerta se abrió y le golpeó en la espalda. La chica se despertó súbitamente.
-¡Auh! - exclamó- ¡Mierda! ¿Quién leches ha...- pero la voz se le apagó al contemplar a un misterioso joven, quizá algo más mayor que ella.
Era alto, fuerte, con el pelo de un negro muy oscuro igual que el de ella, pero este de menor longitud, corto, aunque algo más largo que el del otro chico, Saul. Los ojos también eran parecidos a los de ella, grandes y negros, muy profundos. De los demás rasgos de la cara no se podía decir gran cosa, ya que el joven llevaba un pañuelo azul oscuro atado al cuello, abierto por la parte de alante de manera que le tapaba la boca y parte de la nariz.
-Lo siento.- dijo el chico prácticamente indiferente.
-N...no pasa nada.- respondió Lunnei sorprendida.
Aquel era el chico más extraño que había visto en su vida, pero por alguna razón sentía que ya le conocía, como una extraña conexión entre ambos. Era raro, sí, pero no se sentía incómoda con él para nada.
Después de unos pocos segundos de parálisis la joven volvió en sí y reaccionó levantándose rápidamente del suelo y apartándose del camino del misterioso joven. Él avanzó hacia adelante, pero entonces, sin apenas girarse, con un leve movimiento hacia la derecha de la cabeza, el chico habló.
-No deberías estar tirada en el suelo de esa forma.-dijo todavía en un tono indiferente.
Nunca había sido muy dado a las conversaciones y a las relaciones con el resto del mundo, pero parecía que él también había sentido esa conexión.
Ante la frase del joven, ella agachó la cabeza ocultando el rubor de sus mejillas.
-Ciros tiene razón, la cama suele ser más cómoda, Lunn.- dijo una voz que acababa de entrar a la casa.
Lunnei se giró y lo primero que vio fueron esos ojos del color del mar, aunque solo significaban que no se había equivocado en su suposición sobre a quién pertenecía la voz.
-¿Otra vez tú? ¿No se suponía que volverías a la hora de cenar?- respondió la chica.
-Sí, pero no quería dejar a Ciros a solas contigo, quién sabe si sobreviviría.- contestó el pelirrojo. Inmediatamente después de terminar la frase fingió un escalofrío exagerado por todo el cuerpo.
-He venido a solas contigo todo el camino, creo que me las habría apañado con ella.- reprochó el joven misterioso llamado Ciros.
Lunnei no sabía por qué, pero había vuelto a sonrojarse. Quizá le alagó que la defendieran.
-Oye, no te pases.- refunfuñó el alegre joven.- Voy a preparar esto, luego nos vemos-y señaló hacia atrás con el pulgar, hacia lo que parecía un ciervo muerto que había en la entrada de la casa. Tras eso, salió fuera, recogió el bulto y se marchó al patio de atrás.
La joven levantó la cabeza, con la cara todavía algo rosada y se dirigió al chico que quedaba.
-Gracias. -fue lo único que dijo.
-De nada, pero en el fondo tiene razón, la cama es un lugar más apropiado para dormir.- respondió él, pero no con sarcasmo, como había hecho el pelirrojo, sino con algo parecido a la ternura.
Qué extraño.
-Lo sé, lo siento, yo...no pretendía quedarme dormida, tan solo me senté un momento pero no pude evitar cerrar los ojos. Han pasado demasiadas cosas en muy poco tiempo.
-Mmm...-asintió él.- Si no recuerdo mal, Saul te ha llamado...¿Lunn?
-Sí.-contestó la chica algo mosqueada.- A penas nos conocemos y ya se ha tomado las confianzas suficientes como para cambiarme el nombre.
-¿Cambiarte el nombre? ¿Entonces no viene de Lunnei?- preguntó algo extrañado.
-Sí, bueno, cambiarme, abreviarme...El caso es que es muy descarado.
-Un poco insoportable.
-Eso mismo le dije yo a Iliade.- comentó la chica dibujando una gran sonrisa. Por fin la comprendían.
-Bueno, entonces tú eres Lunnei, ¿no? -preguntó por última vez el joven para salir de dudas.
-La misma, la casi-traidora, casi-vasalla, casi-enemiga...Llámame como quieras, todos lo hacen. - dijo ella teniendo ya asumido su papel.
-Chsss...No todos.
El rubor volvió una vez más a sus pómulos.
-Soy Ciros, encantado. -se presentó él- Ahora me voy a duchar, nos vemos en la cena. -y con un movimiento de la mano se despidió.
-A....Adiós. -le contestó, pero demasiado tarde como para que él la prestara atención.
Mientras esperaba a la cena, la chica decidió meterse en el cuarto en el que había pasado la noche anterior e intentar descansar algo. Consiguió dormir un poco más pero alguien entró en la habitación alrededor de 30 minutos después.
-La cena está lista.- informó el pelirrojo.
-¡Tú! ¡Siempre tú! Podrías llamar a la puerta al menos, me has asustado.-le regañó ella.
-Está bien, lo tendré en cuenta para la próxima vez, mi señora. - e hizo una reverencia. -Ahora si no le importa adecéntese un poco, la corte la espera para su presentación.
-Imbécil...-suspiró ella.
-Gracias.- respondió el joven con una radiante y expléndida sonrisa en su rostro, sonrisa que
sacaba de quicio a la nueva habitante de la casa. Aunque en el fondo...muy en el fondo, le gustaba.
-Bueno ya está bien, lárgate de aquí, ¿quieres?- y se acercó a él pegándole pequeños empujones en el pecho para echarle de la habitación.
-Tranquila, ya me voy. Pero antes quería decirte una cosa.
El pelirrojo se acercó despacio al oído de la joven, le apartó el pelo y habló.
-Intenta controlar tus emociones, eres demasiado transparente y por lo tanto demasiado débil.
-¿Qué estás diciendo? ¿A qué viene esto?- preguntó ella sin poder evitar agachar la cabeza para esconder sus ya típicos sonrojos.
-¿Ves? A eso me refiero. Te pones colorada con facilidad, cualquiera que te observe durante algún tiempo se daría cuenta.
La intensidad de aquel rosa aumentó, pasando al rojo.
-Lo siento, pero no puedo evitarlo. Es parte de mí.-contestó ella a la defensiva.
-Lo sé, a mí no me molesta, pero es peligroso.
-No dices más que tonterías, vete de aquí ya, quiero arreglarme un poco.
El joven se dio la vuelta dispuesto a salir de la habitación y ella hizo lo mismo, se giró en busca del neceser con el cepillo, la colonia, etc. que le había dejado Iliade. Pero cuando creía que Saul ya se había ido, este volvió a hablar.
-De todas formas no debes preocuparte en exceso, el rojo te sienta bastante bien.- y dibujó otra de sus radiantes sonrisas antes de marcharse.
Aunque esta vez Lunnei no llegó a verla ya que se quedó paralizada por la afirmación del chico y cuando quiso darse la vuelta este ya se había ido.
Decidió no darle más vueltas a lo que había sucedido hacía unos segundos y se centró en asearse. Se desenredó la media melena negra y se recogió los mechones de pelo delanteros en una pequeña coletita detrás de la cabeza. Se alisó el vestido verde pálido con las manos y por último se echó algo de colonia. Estaba lista para la cena.
Pasaron unos cuantos minutos durante los cuales la chica fue cayendo poco a poco en un sueño, pero cuando por fin se quedó dormida la puerta se abrió y le golpeó en la espalda. La chica se despertó súbitamente.
-¡Auh! - exclamó- ¡Mierda! ¿Quién leches ha...- pero la voz se le apagó al contemplar a un misterioso joven, quizá algo más mayor que ella.
Era alto, fuerte, con el pelo de un negro muy oscuro igual que el de ella, pero este de menor longitud, corto, aunque algo más largo que el del otro chico, Saul. Los ojos también eran parecidos a los de ella, grandes y negros, muy profundos. De los demás rasgos de la cara no se podía decir gran cosa, ya que el joven llevaba un pañuelo azul oscuro atado al cuello, abierto por la parte de alante de manera que le tapaba la boca y parte de la nariz.
-Lo siento.- dijo el chico prácticamente indiferente.
-N...no pasa nada.- respondió Lunnei sorprendida.
Aquel era el chico más extraño que había visto en su vida, pero por alguna razón sentía que ya le conocía, como una extraña conexión entre ambos. Era raro, sí, pero no se sentía incómoda con él para nada.
Después de unos pocos segundos de parálisis la joven volvió en sí y reaccionó levantándose rápidamente del suelo y apartándose del camino del misterioso joven. Él avanzó hacia adelante, pero entonces, sin apenas girarse, con un leve movimiento hacia la derecha de la cabeza, el chico habló.
-No deberías estar tirada en el suelo de esa forma.-dijo todavía en un tono indiferente.
Nunca había sido muy dado a las conversaciones y a las relaciones con el resto del mundo, pero parecía que él también había sentido esa conexión.
Ante la frase del joven, ella agachó la cabeza ocultando el rubor de sus mejillas.
-Ciros tiene razón, la cama suele ser más cómoda, Lunn.- dijo una voz que acababa de entrar a la casa.
Lunnei se giró y lo primero que vio fueron esos ojos del color del mar, aunque solo significaban que no se había equivocado en su suposición sobre a quién pertenecía la voz.
-¿Otra vez tú? ¿No se suponía que volverías a la hora de cenar?- respondió la chica.
-Sí, pero no quería dejar a Ciros a solas contigo, quién sabe si sobreviviría.- contestó el pelirrojo. Inmediatamente después de terminar la frase fingió un escalofrío exagerado por todo el cuerpo.
-He venido a solas contigo todo el camino, creo que me las habría apañado con ella.- reprochó el joven misterioso llamado Ciros.
Lunnei no sabía por qué, pero había vuelto a sonrojarse. Quizá le alagó que la defendieran.
-Oye, no te pases.- refunfuñó el alegre joven.- Voy a preparar esto, luego nos vemos-y señaló hacia atrás con el pulgar, hacia lo que parecía un ciervo muerto que había en la entrada de la casa. Tras eso, salió fuera, recogió el bulto y se marchó al patio de atrás.
La joven levantó la cabeza, con la cara todavía algo rosada y se dirigió al chico que quedaba.
-Gracias. -fue lo único que dijo.
-De nada, pero en el fondo tiene razón, la cama es un lugar más apropiado para dormir.- respondió él, pero no con sarcasmo, como había hecho el pelirrojo, sino con algo parecido a la ternura.
Qué extraño.
-Lo sé, lo siento, yo...no pretendía quedarme dormida, tan solo me senté un momento pero no pude evitar cerrar los ojos. Han pasado demasiadas cosas en muy poco tiempo.
-Mmm...-asintió él.- Si no recuerdo mal, Saul te ha llamado...¿Lunn?
-Sí.-contestó la chica algo mosqueada.- A penas nos conocemos y ya se ha tomado las confianzas suficientes como para cambiarme el nombre.
-¿Cambiarte el nombre? ¿Entonces no viene de Lunnei?- preguntó algo extrañado.
-Sí, bueno, cambiarme, abreviarme...El caso es que es muy descarado.
-Un poco insoportable.
-Eso mismo le dije yo a Iliade.- comentó la chica dibujando una gran sonrisa. Por fin la comprendían.
-Bueno, entonces tú eres Lunnei, ¿no? -preguntó por última vez el joven para salir de dudas.
-La misma, la casi-traidora, casi-vasalla, casi-enemiga...Llámame como quieras, todos lo hacen. - dijo ella teniendo ya asumido su papel.
-Chsss...No todos.
El rubor volvió una vez más a sus pómulos.
-Soy Ciros, encantado. -se presentó él- Ahora me voy a duchar, nos vemos en la cena. -y con un movimiento de la mano se despidió.
-A....Adiós. -le contestó, pero demasiado tarde como para que él la prestara atención.
Mientras esperaba a la cena, la chica decidió meterse en el cuarto en el que había pasado la noche anterior e intentar descansar algo. Consiguió dormir un poco más pero alguien entró en la habitación alrededor de 30 minutos después.
-La cena está lista.- informó el pelirrojo.
-¡Tú! ¡Siempre tú! Podrías llamar a la puerta al menos, me has asustado.-le regañó ella.
-Está bien, lo tendré en cuenta para la próxima vez, mi señora. - e hizo una reverencia. -Ahora si no le importa adecéntese un poco, la corte la espera para su presentación.
-Imbécil...-suspiró ella.
-Gracias.- respondió el joven con una radiante y expléndida sonrisa en su rostro, sonrisa que
sacaba de quicio a la nueva habitante de la casa. Aunque en el fondo...muy en el fondo, le gustaba.-Bueno ya está bien, lárgate de aquí, ¿quieres?- y se acercó a él pegándole pequeños empujones en el pecho para echarle de la habitación.
-Tranquila, ya me voy. Pero antes quería decirte una cosa.
El pelirrojo se acercó despacio al oído de la joven, le apartó el pelo y habló.
-Intenta controlar tus emociones, eres demasiado transparente y por lo tanto demasiado débil.
-¿Qué estás diciendo? ¿A qué viene esto?- preguntó ella sin poder evitar agachar la cabeza para esconder sus ya típicos sonrojos.
-¿Ves? A eso me refiero. Te pones colorada con facilidad, cualquiera que te observe durante algún tiempo se daría cuenta.
La intensidad de aquel rosa aumentó, pasando al rojo.
-Lo siento, pero no puedo evitarlo. Es parte de mí.-contestó ella a la defensiva.
-Lo sé, a mí no me molesta, pero es peligroso.
-No dices más que tonterías, vete de aquí ya, quiero arreglarme un poco.
El joven se dio la vuelta dispuesto a salir de la habitación y ella hizo lo mismo, se giró en busca del neceser con el cepillo, la colonia, etc. que le había dejado Iliade. Pero cuando creía que Saul ya se había ido, este volvió a hablar.
-De todas formas no debes preocuparte en exceso, el rojo te sienta bastante bien.- y dibujó otra de sus radiantes sonrisas antes de marcharse.
Aunque esta vez Lunnei no llegó a verla ya que se quedó paralizada por la afirmación del chico y cuando quiso darse la vuelta este ya se había ido.
Decidió no darle más vueltas a lo que había sucedido hacía unos segundos y se centró en asearse. Se desenredó la media melena negra y se recogió los mechones de pelo delanteros en una pequeña coletita detrás de la cabeza. Se alisó el vestido verde pálido con las manos y por último se echó algo de colonia. Estaba lista para la cena.
Cap. 3 : La verdad
Bueno, ya que continué con el relato de hace unos días, me gustaría seguir con él y es lo que voy a hacer, lo escribo aquí para no tener que poner "continuación" en todos los títulos jaja. A continuación dejo un fragmento más, no es que sea muy bueno pero sí necesario para crear una trama así que ahí lo dejo. Seguramente hoy mismo suba más. Espero que continueis leyéndolo ^^
________________________________________________________________
Entraron al salón, una pequeña habitación sencilla y acogedora, apenas alumbrada por las llamas de una chimenea de ladrillo que se incrustaba en la
pared frente a un sofá y un par de butacas. A la derecha, pegada al muro y debajo de un gran ventanal con las cortinas cerradas, se encontraba una mesa de madera con dos sillas colocadas en su lateral libre. A Lunnei le pareció bastante bonito.
-Puedes sentarte -dijo Iliade mientras señalaba el sofá con la cabeza- yo voy a por algo para tomar mientras hablamos.
La joven se acomodó en el sofá y esperó a que la maga regresara. Un par de minutos después entró al salón con una bandeja en la que estaban colocadas dos tazas de café, una jarra de leche y un surtido de bollitos. La boca de Lunnei empezó a encharcarse de saliva, no se había dado cuenta antes, pero tenía muchísima hambre. Cuando Iliade se sentó en el sofá, al lado de la chica, comenzó a hablar.
-Bien, es cierto que trabajo para Dailor, es cierto que contribuyo a sus planes, es cierto que soy la encargada de la zona este. Todo es cierto, pero también es falso. La verdadera historia es, que al igual que tú, yo también fui engañada y utilizada, pero descubrí lo que tramaba a tiempo y pude trazar un plan de ataque, así que ahora actúo de espía. ¿Cómo crees que supimos de tu existencia? Como tú bien has dicho antes, soy una de las personas de confianza de Dailor, por lo que la mayoría de las cosas las consulta conmigo y los otros 3 Segundos: Karsel-Pui, en el sur; Kuram-Mei, en el oeste...
-Y Keicu-Do en el norte. Lo sé, ya le he dicho que les he estudiado, tanto sus biografías como sus conocimientos. Conozco tanto de ustedes coom el propio Dailor. Era parte de mi entrenamiento.
-Bueno, pues entonces entenderás por qué hago esto.
-Supongo que sí. Con su permanencia en la organización usted, Saul y los demás que participen en la lucha siempre podrán ir un paso por delante de Dailor.
-Exacto -asintió con la cabeza- Pero ahora nuestros planes a ti no deben preocuparte. Es mejor que te centres en pensar que vas a hacer.
-Es verdad...No tengo ni idea. Todo ha pasado tan deprisa que apenas me ha dado tiempo a asimilarlo. Mi mundo está patas arriba y ya no tengo a nadie. -Bajó la cabeza, triste de nuevo.
- No te preocupes, puedes quedarte con nosotros, al menos hasta que sepas qué vas a hacer.
-No me gustaría causar molestias a nadie.
-Tranquila, no es ninguna molestia. Además, aquí casi no se darán cuenta de tu presencia, son tantos...
- ¿Tantos? ¿Pero es que Saul no vive solo?
La maga rió ante tal idea. Esa era una casa de locos, ya no podía imaginársela con un solo habitante.
-No, son alrededor de 7. A veces más y a veces menos. Se podría decir que esto es como una especie de hostal de paso. En algún sitio tendrán que dormir nuestros aliados cuando vienen por estas tierras.
-¿Y cómo es que solo hay dos sillas en la mesa?- se extrañó la joven. Había visto perfectamente el salón y ahí no podían caber muchas personas.
-Bueno, rara vez coinciden todos en casa y mucho menos a la hora de comer. Ya has visto a Saul que pronto se ha marchado, así es todos los días, solo paran para dormir.
Lunnei sonrió. Estos datos la tranquilizaron bastante. Nunca le gustó demasiado estar rodeada de mucha gente, pero ahora no tenía otra elección, no tenía ningún lugar donde ir, así que tendría que permanecer allí durante algún tiempo y el hecho de que la casa fuera una leonera le facilitaba bastante la convivencia.
-En ese caso me quedaré aquí. Voy a centrarme en averiguar cosas sobre mí, mis padres, mi lugar de nacimiento...Todo lo que pueda encontrar. Antes nunca me había intrigado mucho ya que consideraba al maest...a Dailor como mi padre, pero ahora que sé que todo era una mentira y no tengo nada mejor que hacer me gustaría saber quién soy en realidad y si todavía tengo familia.
-Me parece perfecto, hija mía. Aquí recibiás apoyo seguro de todos, puedes estar tranquila.
-Genial.-dijo la chica por decir algo, la verdad es que no necesitaba a toda esa gente, le valía con comida y una cama donde dormir.
-Y por supuesto puedes contar conmigo para lo que haga falta. Paso mucho tiempo aquí así que no tendrás ningún problema en encontrarme para lo que necesites. -y le dedicó otra majestuosa sonrisa a la joven.- Pero ahora debo marcharme, las labores como Kara-Sem deben ser continuadas o Dailor podría sospechar.
-Está bien. Muchas gracias por todo. Hasta pronto.
La chica se levantó del sofá y acompañó a Iliade hacia la salida. Cuando esta se hubo marchado, la joven se dejó resbalar por la madera de la puerta hasta quedar sentada en el suelo. Estaba confusa y tenía la mente exhausta de tantas cosas nuevas.
________________________________________________________________
Entraron al salón, una pequeña habitación sencilla y acogedora, apenas alumbrada por las llamas de una chimenea de ladrillo que se incrustaba en la
pared frente a un sofá y un par de butacas. A la derecha, pegada al muro y debajo de un gran ventanal con las cortinas cerradas, se encontraba una mesa de madera con dos sillas colocadas en su lateral libre. A Lunnei le pareció bastante bonito. -Puedes sentarte -dijo Iliade mientras señalaba el sofá con la cabeza- yo voy a por algo para tomar mientras hablamos.
La joven se acomodó en el sofá y esperó a que la maga regresara. Un par de minutos después entró al salón con una bandeja en la que estaban colocadas dos tazas de café, una jarra de leche y un surtido de bollitos. La boca de Lunnei empezó a encharcarse de saliva, no se había dado cuenta antes, pero tenía muchísima hambre. Cuando Iliade se sentó en el sofá, al lado de la chica, comenzó a hablar.
-Bien, es cierto que trabajo para Dailor, es cierto que contribuyo a sus planes, es cierto que soy la encargada de la zona este. Todo es cierto, pero también es falso. La verdadera historia es, que al igual que tú, yo también fui engañada y utilizada, pero descubrí lo que tramaba a tiempo y pude trazar un plan de ataque, así que ahora actúo de espía. ¿Cómo crees que supimos de tu existencia? Como tú bien has dicho antes, soy una de las personas de confianza de Dailor, por lo que la mayoría de las cosas las consulta conmigo y los otros 3 Segundos: Karsel-Pui, en el sur; Kuram-Mei, en el oeste...
-Y Keicu-Do en el norte. Lo sé, ya le he dicho que les he estudiado, tanto sus biografías como sus conocimientos. Conozco tanto de ustedes coom el propio Dailor. Era parte de mi entrenamiento.
-Bueno, pues entonces entenderás por qué hago esto.
-Supongo que sí. Con su permanencia en la organización usted, Saul y los demás que participen en la lucha siempre podrán ir un paso por delante de Dailor.
-Exacto -asintió con la cabeza- Pero ahora nuestros planes a ti no deben preocuparte. Es mejor que te centres en pensar que vas a hacer.
-Es verdad...No tengo ni idea. Todo ha pasado tan deprisa que apenas me ha dado tiempo a asimilarlo. Mi mundo está patas arriba y ya no tengo a nadie. -Bajó la cabeza, triste de nuevo.
- No te preocupes, puedes quedarte con nosotros, al menos hasta que sepas qué vas a hacer.
-No me gustaría causar molestias a nadie.
-Tranquila, no es ninguna molestia. Además, aquí casi no se darán cuenta de tu presencia, son tantos...
- ¿Tantos? ¿Pero es que Saul no vive solo?
La maga rió ante tal idea. Esa era una casa de locos, ya no podía imaginársela con un solo habitante.
-No, son alrededor de 7. A veces más y a veces menos. Se podría decir que esto es como una especie de hostal de paso. En algún sitio tendrán que dormir nuestros aliados cuando vienen por estas tierras.
-¿Y cómo es que solo hay dos sillas en la mesa?- se extrañó la joven. Había visto perfectamente el salón y ahí no podían caber muchas personas.
-Bueno, rara vez coinciden todos en casa y mucho menos a la hora de comer. Ya has visto a Saul que pronto se ha marchado, así es todos los días, solo paran para dormir.
Lunnei sonrió. Estos datos la tranquilizaron bastante. Nunca le gustó demasiado estar rodeada de mucha gente, pero ahora no tenía otra elección, no tenía ningún lugar donde ir, así que tendría que permanecer allí durante algún tiempo y el hecho de que la casa fuera una leonera le facilitaba bastante la convivencia.
-En ese caso me quedaré aquí. Voy a centrarme en averiguar cosas sobre mí, mis padres, mi lugar de nacimiento...Todo lo que pueda encontrar. Antes nunca me había intrigado mucho ya que consideraba al maest...a Dailor como mi padre, pero ahora que sé que todo era una mentira y no tengo nada mejor que hacer me gustaría saber quién soy en realidad y si todavía tengo familia.
-Me parece perfecto, hija mía. Aquí recibiás apoyo seguro de todos, puedes estar tranquila.
-Genial.-dijo la chica por decir algo, la verdad es que no necesitaba a toda esa gente, le valía con comida y una cama donde dormir.
-Y por supuesto puedes contar conmigo para lo que haga falta. Paso mucho tiempo aquí así que no tendrás ningún problema en encontrarme para lo que necesites. -y le dedicó otra majestuosa sonrisa a la joven.- Pero ahora debo marcharme, las labores como Kara-Sem deben ser continuadas o Dailor podría sospechar.
-Está bien. Muchas gracias por todo. Hasta pronto.
La chica se levantó del sofá y acompañó a Iliade hacia la salida. Cuando esta se hubo marchado, la joven se dejó resbalar por la madera de la puerta hasta quedar sentada en el suelo. Estaba confusa y tenía la mente exhausta de tantas cosas nuevas.
martes, 31 de marzo de 2009
Cap. 2 : ¿Dónde estoy?
Por fin abrió los ojos, pero la luz que entraba en la habitación hizo que los volviera a cerrar bruscamente. Lunnei puso una de sus manos sobre los párpados para evitar que los rayos incidieran de golpe sobre sus pupilas y poco a poco fue separándola, a medida que se iba acostumbrando a la intensidad. Fue entonces cuando se percató de dónde se encontraba, o más bien, de dónde no se encontraba. Palpó el colchón sobre el que estaba tumbada, pequeño y algo rígido, esa no era su cama. De un brinco y con los ojos aún entreabiertos se incorporó quedándose sentada y con la espalda apoyada en el cabecero. Movía la cabeza hacia todos lados, observando cada rincón de la habitación en la que se encontraba, intentando recordar.
En ese momento la puerta se abrió. De abajo a arriba, la chica contempló a su visitante. Botas negras, algo desgastadas y sucias, pantalón también negro, de tela fina que le llegaba hasta poco más abajo de la rodilla, camiseta blanca de manga corta, sobre la cual llevaba puesta una sudadera sin mangas de color rojo, con cremallera desabrochada y con capucha a la espalda. Por fin llegó a su rostro. Cara ovalada, de nariz y labios finos, contrastando con unos grandes ojos de un color perdido entre el verde y el azul. Su nariz y sus pómulos estaban adornados con pequeñas pecas y su pelo lucía limpio y brillante, corto, de un tono ligeramente anaranjado, similar al bronce. Al ver aquellos rasgos, la joven sufrió una especie de flash-back. Todas las imágenes de lo sucedido el día anterior se proyectaron en su mente haciendo una especie de resumen por escenas. El lago, Dailor consagrando su unión, aquel chico enfrentándose a él, su maestro estallando en ira, torrentes de bruma oscura, el bosque...y de nuevo aquel chico.
-¡¡Tú!! - Dijo Lunnei levantándose ferozmente de la cama mientras miraba llena de rabia hacia Saul. - ¡¿Qué es esto?! ¡¿Dónde estoy?! ¡¿Qué me hiciste?!
- Buenos días. - Fue lo único que él contestó, con una sonrisa en los labios e ignorando la furia de la chica.
- ¿Buenos días? ¡Tú eres idiota! Contesta a mi pregunta si no te importa.
- ¿A cuál de las tres? - Preguntó el chico aún con la sonrisa, con aspecto de estar bromeando.
Al ver lo poco que le tomaba en serio, Lunnei decidió amenazarle untilizando algo de su poder, provocando una corta pero intensa corriente de aire que salió desde sus pies y golpeó al joven.
-Está bien, tranquila. Ayer, después de escapar de Dailor y vuestra casi-unión -ante este recuerdo ella reaccionó con un pequeño rugido. - intenté razonar contigo - prosiguió él, pero volvió a ser interrumpido por otro rugido esta vez más fuerte. - pero te negaste a escucharme así que no me quedó otra que traerte por las malas.
- ¿Cómo que me negué a escucharte? Apenas lo intentaste. Además no podía fiarme de ti, ni de ti ni de nadie ahora mismo. - Bajó la mirada, dejando ver una tenue nota de tristeza en su voz. - De todas formas eso no te da derecho a envenenarme o lo que sea, y traerme aquí contra mi voluntad.
-Primero, no teníamos tiempo de explicaciones, Dailor andaba muy cerca y nos estaba buscando. Segundo, de mí si puedes fiarte y si te dejas te lo iré demostrando. Tercero, nadie te ha envenenado, tan solo perdiste el conocimiento por una leve falta de oxígeno, pero por lo que veo ya estás perfectamente.
- ¡Ah! Genial, intentaste asfixiarme.
- ¡Aggg! En ningún momento tuve la intención de hacerte daño, ya te lo dije, pero no podía hacer otra cosa. Lo siento si te ha molestado.
- Déjalo...ya no importa. - Contestó ella sin ganas de discutir más.
- Está bien. Bueno, después de eso te traje aquí y ahora estás en mi humilde morada. - Volvió a bromear el joven. - El resto de la historia ya la conoces.
- Sí, vale, guay... - El ánimo de ella seguía siendo bastante bajo.
- Ahora si quieres puedes cambiarte, Iliade vino esta mañana y dejó algo de ropa en el baño, la puerta de enfrente. Elije lo que quieras.
Ante la propuesta de cambiarse de ropa, Lunnei se miró el cuerpo, esperando encontrar el bonito vestido blanco del día anterior, peor en su lugar obtuvo la imagen de unos arapos sucios, arrugados y rotos. Los carrillos se le tornaron de un color rosado a causa de la vergüenza que sintió en ese momento.
-Esto...sí. Será mejor que me cambie.
Y salió corriendo a esconderse en el baño.
Saul sonrió una vez más por la situación y la vergüenza de ella.
- Por cierto, ¿quién es Iliade? - Preguntó la chica elevando la voz tras la puerta del baño.
- La conoceras dentro de un rato. Es una gran amiga y magnífica conocedora de las artes mágicas. Nos está ayudando a mí y a los demás a combatir a Dailor.
- ¿En serio soy todo eso, Saul? - Habló la maga desde el fondo del pasillo.
Era mayor que los dos chicos, de unos treinta y tantos años, vestida con un amplio vestido verde pálido que coqueteaba con el color blanquecino de su piel. Tenía el pelo castaño claro y lo llevaba recogido en un elbaorado moño en lo alto de la cabeza. Irradiaba majestuosidad. Pero lo que más llamaba la atención era su voz, que se escuchaba seguida de una especie de eco, como si hablara siempre en el interior de una cueva.
- ¡Vaya, Iliade! No sabía que estuvieras ahí, te has adelantado.
- Sí, no podía esperar, estoy impaciente por conocer a la casi-vasalla de Dailor.
Debido al impacto que dio en ella esa frase, Lunnei, que salía del baño ya aseada y vestida con un sencillo vestido también en tono verde, dejó caer al suelo un pequeño pasador de porcelana que llevaba en el pelo el día anterior, el cual se hizo añicos con el choque.
- Lo siento, no quería ofenderte. No sabía que estabas ahí y no conozco tu nombre aún. - Se disculpó la maga.
- No...no...no te preocupes. - Tartamudeó la joven.
Saul se sorprendió, estaba seguro que si hubiera sido él el que se hubiera referido a ella de esa manera habrían incluso llegado a las manos.
- Bueno, pues para evitar estos malentendidos será mejor que os presente en condiciones. - Una vez más aquella sonrisa. - Iliade, te presento a Lunnei-Ra.
- Encantada Lunnei-Ra. - Contestó la maga, inclinando levemente la cabeza a modo de saludo.
- Encantada. - pronunció la joven. - Pero si no os importa preferiría que lo dejarais en Lunnei. Tiene una explicación, "Ra" hace referencia a uno de los 9 símbolos en los que está dividido el año en el calendario de la "religión" o lo que quiera que fuese que el maest... que Dailor inventó. Él me encontró durante la época en la que reina el símbolo de Ra, de ahí mi nombre, y el de todos sus demás seguidores: Ra, Piu, Sem, Do, Kur, Waa, Mei, Ye y Waa.
- Está bien, como quieras. - concedió Iliade. - En cualquier caso, interesante invención la de Dailor.
- Sí, tiene mucha imaginación el viejo. - Respondió Saul estallando en una sonora carcajada.
- ¿Nunca para de reirse, o qué? - Preguntó Lunnei a Iliade.
- No, él es así, es parte de su encanto. - Contestó la maga, haciendo como si el chico no estuviera presente.
- ¿De su encanto? A mí me parece un poco insoportable.
Saul se ofendió ante la respuesta de la chica.
- Tú si que eres insoportable.
- ¡Saul! - Le regañó Iliade.
- ¡Bah! Me largo de aquí, volveré a la hora de la cena. - dijo el joven mientras se marchaba de la casa de mal humor.
Mirando a ver si Saul ya se había ido, Lunnei se acercó un poco más a la maga y puso en su rostro una expresión de seriedad.
- Iliade, ¿puedo hablar con usted un momento? - Preguntó con la cabeza gacha, sumisa.
- Sí claro, pero ¿usted? ¿Qué es lo que ocurre Lunnei?
- Yo la conozco. - afirmó la chica, mirando a los ojos a la maga, quien se sorprendió bastante. - Usted...Usted es Kara-Sem. Una de los cuatro Segundos, las personas de confianza de Dailor. Usted controla nuestra...bueno, la religión de Dailor en el este. Sé que es usted, así que no intente negármelo. Llevo toda mi vida estudiándoles a los 4 por órdenes del maestro.
La cara de Iliade era de completo asombro.
- Está bien, no tenía previsto que me reconocieras, ni si quiera sabía que Dailor te hubiese hablado de nosotros. Todo tiene un porqué, vamos al salón y te lo explicaré.
En ese momento la puerta se abrió. De abajo a arriba, la chica contempló a su visitante. Botas negras, algo desgastadas y sucias, pantalón también negro, de tela fina que le llegaba hasta poco más abajo de la rodilla, camiseta blanca de manga corta, sobre la cual llevaba puesta una sudadera sin mangas de color rojo, con cremallera desabrochada y con capucha a la espalda. Por fin llegó a su rostro. Cara ovalada, de nariz y labios finos, contrastando con unos grandes ojos de un color perdido entre el verde y el azul. Su nariz y sus pómulos estaban adornados con pequeñas pecas y su pelo lucía limpio y brillante, corto, de un tono ligeramente anaranjado, similar al bronce. Al ver aquellos rasgos, la joven sufrió una especie de flash-back. Todas las imágenes de lo sucedido el día anterior se proyectaron en su mente haciendo una especie de resumen por escenas. El lago, Dailor consagrando su unión, aquel chico enfrentándose a él, su maestro estallando en ira, torrentes de bruma oscura, el bosque...y de nuevo aquel chico.
-¡¡Tú!! - Dijo Lunnei levantándose ferozmente de la cama mientras miraba llena de rabia hacia Saul. - ¡¿Qué es esto?! ¡¿Dónde estoy?! ¡¿Qué me hiciste?!
- Buenos días. - Fue lo único que él contestó, con una sonrisa en los labios e ignorando la furia de la chica.
- ¿Buenos días? ¡Tú eres idiota! Contesta a mi pregunta si no te importa.
- ¿A cuál de las tres? - Preguntó el chico aún con la sonrisa, con aspecto de estar bromeando.
Al ver lo poco que le tomaba en serio, Lunnei decidió amenazarle untilizando algo de su poder, provocando una corta pero intensa corriente de aire que salió desde sus pies y golpeó al joven.
-Está bien, tranquila. Ayer, después de escapar de Dailor y vuestra casi-unión -ante este recuerdo ella reaccionó con un pequeño rugido. - intenté razonar contigo - prosiguió él, pero volvió a ser interrumpido por otro rugido esta vez más fuerte. - pero te negaste a escucharme así que no me quedó otra que traerte por las malas.
- ¿Cómo que me negué a escucharte? Apenas lo intentaste. Además no podía fiarme de ti, ni de ti ni de nadie ahora mismo. - Bajó la mirada, dejando ver una tenue nota de tristeza en su voz. - De todas formas eso no te da derecho a envenenarme o lo que sea, y traerme aquí contra mi voluntad.
-Primero, no teníamos tiempo de explicaciones, Dailor andaba muy cerca y nos estaba buscando. Segundo, de mí si puedes fiarte y si te dejas te lo iré demostrando. Tercero, nadie te ha envenenado, tan solo perdiste el conocimiento por una leve falta de oxígeno, pero por lo que veo ya estás perfectamente.
- ¡Ah! Genial, intentaste asfixiarme.
- ¡Aggg! En ningún momento tuve la intención de hacerte daño, ya te lo dije, pero no podía hacer otra cosa. Lo siento si te ha molestado.
- Déjalo...ya no importa. - Contestó ella sin ganas de discutir más.
- Está bien. Bueno, después de eso te traje aquí y ahora estás en mi humilde morada. - Volvió a bromear el joven. - El resto de la historia ya la conoces.
- Sí, vale, guay... - El ánimo de ella seguía siendo bastante bajo.
- Ahora si quieres puedes cambiarte, Iliade vino esta mañana y dejó algo de ropa en el baño, la puerta de enfrente. Elije lo que quieras.
Ante la propuesta de cambiarse de ropa, Lunnei se miró el cuerpo, esperando encontrar el bonito vestido blanco del día anterior, peor en su lugar obtuvo la imagen de unos arapos sucios, arrugados y rotos. Los carrillos se le tornaron de un color rosado a causa de la vergüenza que sintió en ese momento.
-Esto...sí. Será mejor que me cambie.
Y salió corriendo a esconderse en el baño.
Saul sonrió una vez más por la situación y la vergüenza de ella.
- Por cierto, ¿quién es Iliade? - Preguntó la chica elevando la voz tras la puerta del baño.
- La conoceras dentro de un rato. Es una gran amiga y magnífica conocedora de las artes mágicas. Nos está ayudando a mí y a los demás a combatir a Dailor.
- ¿En serio soy todo eso, Saul? - Habló la maga desde el fondo del pasillo.
Era mayor que los dos chicos, de unos treinta y tantos años, vestida con un amplio vestido verde pálido que coqueteaba con el color blanquecino de su piel. Tenía el pelo castaño claro y lo llevaba recogido en un elbaorado moño en lo alto de la cabeza. Irradiaba majestuosidad. Pero lo que más llamaba la atención era su voz, que se escuchaba seguida de una especie de eco, como si hablara siempre en el interior de una cueva.
- ¡Vaya, Iliade! No sabía que estuvieras ahí, te has adelantado.
- Sí, no podía esperar, estoy impaciente por conocer a la casi-vasalla de Dailor.
Debido al impacto que dio en ella esa frase, Lunnei, que salía del baño ya aseada y vestida con un sencillo vestido también en tono verde, dejó caer al suelo un pequeño pasador de porcelana que llevaba en el pelo el día anterior, el cual se hizo añicos con el choque.
- Lo siento, no quería ofenderte. No sabía que estabas ahí y no conozco tu nombre aún. - Se disculpó la maga.
- No...no...no te preocupes. - Tartamudeó la joven.
Saul se sorprendió, estaba seguro que si hubiera sido él el que se hubiera referido a ella de esa manera habrían incluso llegado a las manos.
- Bueno, pues para evitar estos malentendidos será mejor que os presente en condiciones. - Una vez más aquella sonrisa. - Iliade, te presento a Lunnei-Ra.
- Encantada Lunnei-Ra. - Contestó la maga, inclinando levemente la cabeza a modo de saludo.
- Encantada. - pronunció la joven. - Pero si no os importa preferiría que lo dejarais en Lunnei. Tiene una explicación, "Ra" hace referencia a uno de los 9 símbolos en los que está dividido el año en el calendario de la "religión" o lo que quiera que fuese que el maest... que Dailor inventó. Él me encontró durante la época en la que reina el símbolo de Ra, de ahí mi nombre, y el de todos sus demás seguidores: Ra, Piu, Sem, Do, Kur, Waa, Mei, Ye y Waa.
- Está bien, como quieras. - concedió Iliade. - En cualquier caso, interesante invención la de Dailor.
- Sí, tiene mucha imaginación el viejo. - Respondió Saul estallando en una sonora carcajada.
- ¿Nunca para de reirse, o qué? - Preguntó Lunnei a Iliade.
- No, él es así, es parte de su encanto. - Contestó la maga, haciendo como si el chico no estuviera presente.
- ¿De su encanto? A mí me parece un poco insoportable.
Saul se ofendió ante la respuesta de la chica.
- Tú si que eres insoportable.
- ¡Saul! - Le regañó Iliade.
- ¡Bah! Me largo de aquí, volveré a la hora de la cena. - dijo el joven mientras se marchaba de la casa de mal humor.
Mirando a ver si Saul ya se había ido, Lunnei se acercó un poco más a la maga y puso en su rostro una expresión de seriedad.
- Iliade, ¿puedo hablar con usted un momento? - Preguntó con la cabeza gacha, sumisa.
- Sí claro, pero ¿usted? ¿Qué es lo que ocurre Lunnei?
- Yo la conozco. - afirmó la chica, mirando a los ojos a la maga, quien se sorprendió bastante. - Usted...Usted es Kara-Sem. Una de los cuatro Segundos, las personas de confianza de Dailor. Usted controla nuestra...bueno, la religión de Dailor en el este. Sé que es usted, así que no intente negármelo. Llevo toda mi vida estudiándoles a los 4 por órdenes del maestro.
La cara de Iliade era de completo asombro.
- Está bien, no tenía previsto que me reconocieras, ni si quiera sabía que Dailor te hubiese hablado de nosotros. Todo tiene un porqué, vamos al salón y te lo explicaré.
miércoles, 25 de marzo de 2009
Cap. 1: No puede ser cierto
Ahí estaba. Era la primera vez que la veía, aunque nunca había imaginado que fuera a ocurrir de esa manera. Él, maniatado, arrodillado y apresado por dos guardias. Ella, cálida, difusa, cabizbaja, c
on un vestido largo de color marfil que se humedecía en la parte de abajo a causa del agua del lago en el que se encontraba.
on un vestido largo de color marfil que se humedecía en la parte de abajo a causa del agua del lago en el que se encontraba. Era el día en el que juraría lealtad hacia aquel que ella creía el más grande y bondadoso mago, su maestro. Pero la verdad era muy distinta. Dailor, que así se llamaba, nunca había sido bueno, ni mucho menos. Su único deseo era convertirse en el mago más poderoso, no importaba cómo, y eso le había llevado a pasar el umbral de la magia, a la hechicería de los ancestros, una práctica prohibida. A pesar de su ansia de poder y su maldad, era una persona increiblemente inteligente; había conseguido engañar a muchísima gente haciéndose pasar por una especie de líder espiritual. Pero su mayor recluta era ella, una joven de 17 años de edad a la que Dailor encontró con tan solo unos meses de vida y bautizó con el nombre de Lunnei-Ra. En ella vio algo, un potencial innato que el mago aprovechó y desarrolló a lo largo de toda su infancia, y ahora había llegado el momento de convertir a su valiosa aprendiz en su más fiel seguidora y transmitirle sus conocimientos ancestrales para que pudiera ayudarle a conseguir su oscuo propósito.
Saul, el chico, el preso de Dailor, seguía arrodillado y contemplando la escena mientras intentaba encontrar algún modo de impedir la consagración de Lunnei y así acabar con los planes del mago. Aquello era por lo que él y los suyos habían luchado tanto tiempo y no podía dejar que todo se estropeara ahora. Pero había algunos inconvenientes a tener en cuenta: primero, estaba apresado; segundo, ella pensaba que él era el enemigo; tercero, en el lugar se encontraban muchos de los guerreros de Dailor y él estaba solo.
Entonces, Lunnei se acercó con pasos lentos hacia su maestro, con la cabeza todavía agachada como muestra de respeto. Cuando estuvieron lo suficientemente cerca el uno del otro, el mago elevó su mano y haciendo un rápido círculo con su muñeca, una bruma blanca apareció de entre sus dedos extendiéndose al resto de la mano. En ese momento, Saul entendió que esa era su única oportunidad de hacer algo, era ahora o nunca.
-¡Dailor! ¿Por qué no le cuentas la verdad a tu pequeña erudita? - Gritó el chico improvisando.
La bruma de la mano desapareció por el sobresalto.
- Por favor joven, necesito silencio, este momento es importante.- Contestó el mago simulando una falsa ternura, todo para seguir con su careta de buena persona.
Lunnei seguía inmóvil frente a Dailor, sin sobresalarse por las acusaciones del chico y el maetro volvió a levantar la mano haciedo aparecer de nuevo esa bruma.
-Tienes razón, es importante, una importante mentira. Una mentira que si sigue adelante condenará los destinos de todo el mundo.
La bruma se disipó nuevamente. El mago volvió a mirar a Saul, esta vez con un poco más de dureza, pero el tono de su voz seguía siendo tranquilo.
-Te lo he pedido por favor, si sigues interrupiéndome me veré obligado a hacer que abandones el acto.
De nuevo Dailor comenzó su ritual y cuado llegó al punto en el que la bruma aprecía entre sus dedos miró de reojo a Saul, pero no dijo nada...hasta 3 segundos después.
-¿Qué precio estás dispuesto a pagar, Dailor? ¿Cuánto arriesgarías por conseguir tu verdadero y fatal propósito?
Una vez más la bruma se evaporó, pero esta vez el mago no pudo contenerse y explotó.
-¡Cerradle el pico a ese niñato entrometido!
Los guardias lavantarn bruscamente del suelo al joven y cuando estaban a punto de ejecutar la orden, Lunnei habló.
-¡Esperad! Dejadle un minuto. -Gritó a los guardias, sobre los que tambien tenía algún poder. - ¿Qué es de lo que está hablando, Señor? - Le preguntó dulce, como siempre, y confusa a su maestro. La reacción del mago le había hecho dudar.
- No es nada, querida. Tan solo es un joven que forma parte de uno de los abundantes grupos paganos que osan a desprestigiar nuestras creencias y actos.
- ¿Creencias? ¿Qué creeencias, Dailor? Tú solo crees en una cosa, y se llama poder. Tus únicos mandamientos son la obtención de riquezas, reconocimiento y adordores a tus pies. Eres todo lo contrario a lo que predicas y has engañado a cientos de personas, entre ellas esta cría a la que quieres convertir en tu vasallo para el resto de su vida. ¿O no es así, "maestro"?
- ¿Qué está diciendo? ¿Todo eso es verdad? Por favor, Señor, dígame algo. - La chica empezó a llorar, algo asustada.
Aprovechándose de la situación de confusión que reinaba en el lago, Saul se deshizo de sus captores y se colocó en una posición estratégica escondido en el bosque de al lado, desde donde siguió hablando.
- ¡¡Señor!! - Le gritó la chica al mago para que éste le contestara.
Pero la reacción de Dailor no fue una contestación, sino una bofetada en la mejilla de la chica que hizo que esta aterrizara en el suelo del lago, empapándose de pies a cabez. Ahí se quedó, con los ojos muy abiertos y una mano sobre la parte donde había recibido el golpe. No entendía nada, toda su vida había perdido sentido de un segundo a otro.
- Señor, el chico ha escapado. No hemos podido hacer nada, ha ocurrido muy deprisa. - Le informó uno de los guardias que custodiaban a Saul.
Ante esto, el mago dejó fluir todo su poder y su ira. De todo su cuerpo empezó a brotar una bruma, pero esta vez no era aquella bruma blanca sino una de un tono azul, casi negro, como el cielo nocturno. Sus pies se despegaron del suelo y sus rasgos se volvieron agresivos. Con un grito desgarrador hizo que del vapor oscuro que le rodeaba salieran disparadas corrientes de la misma bruma en todas direcciones. Algunos de esos rayos se dirigieron directos al pecho del guardia que le había comunicado la fuga del joven, y sin apenas ruido, el cuerpo del hombre cayó muerto al agua del lago.
Cuando el malvado mago volvió la vista hacia abajo en busca de su ahijada, lo único que encontró fue unas hondas en el agua que reflejaban el moviemiento de todos los presentes.
Mientras, en el bosque, la chica corría desconsolada, huyendo de los rastrojos que quedaban de su vida. Tras cruzar uno de los cientos de árboles, se chocó con el cuerpo del preso en busca y captura. 

- Tranquila, yo no voy a hacerte daño, solo quiero ayudar.- Le dijo para animarla.
- No te ofendas "crío" -contestó Lunnei, a modo de recordatorio de cómo se había dirigido él a ella hacía unos minutos. - pero que mi supuesto maestro no sea lo que yo pensaba no quire decir que tú si seas lo que dices, que seas "de los buenos". No voy a ir contigo a ningún lado, y por supuesto que no necesito tu ayuda ni la de nadie. - Parecía que la pequeña aspirante a santa había perdido toda su dulzura.
- Entonces no me dejas otra elección.
El joven se colocó rápidamente detrás de ella y rodeó su cuello con sus brazos, apretando poco a poco hasta que la chica perdió el conocimiento. Evitando que cayera al suelo, la cogió en brazos y la contempló durante unos segundos, pensando en el cambio. Antes, una chica inocente, vestida de blanco, irradiando pureza. Ahora, una chica confusa, perdida, sin una vida real, ataviada con los restos de aquel vestido, ahora amarronado por la tierra, empapado, al igual que su cabello oscuro, que goteaba sobre el calzado de Saul.
Después de aquella inspección, salió corriendo de allí, se la llevó de toda aquella falsa.
lunes, 16 de marzo de 2009
mil graciaaaaaaaaaas!! =D
http://www.nosolorelatoscortos.blogspot.com/
http://www.nosolorelatoscortos.blogspot.com/
al igual que a ti, nuara, a mi tambien me hace muchisima ilusion recibir el premioo! :)
y siento no haberme pasado por aquí desde hace mucho pero esque ente los examenes y todo puff..no tengo tiempo ni inspiracion...
ahora me pondre un ratito a ver si surge algo ;)
y aqui las reglas:
-Exhibir la imagen.
-Poner el enlace de la persona que te lo ha regalado.
-Elegir 10 personas para pasárselo
.-Escribirles un mensaje en su blog para que se enteren de su premio.
Bueno, yo no conozco 10 personas aki dentro xD asique me limitare a premiar a todos los que pasais por aqui porque estoy segura que aunque no comenteis os mereceis ser blogs de oro! =)
un beso y un saludo para todos!
sábado, 7 de marzo de 2009
De un padre a una hija renegada
Hola hija, soy yo, tu padre. Cierto es que hacía demasiado que no nos comunicábamos, pero estás equivocada en una cosa: no es que no me interese por ti y por tu vida, sino que los problemas en casa han aumentado desde tu partida hace 4 años. Siento mucho que tener que decírtelo por carta, pero tengo una terrible noticia que darte, tu madre ha muerto. Ocurrió hace apenas un mes. Cayó gravemente enferma por las fiebres de Hadis, estuvo en cama durante muchas semanas, pero nunca llegó a recuperarse. Fue un duro golpe para todos, especialmente para tu hermana Ludia, se habían vuelto muy buenas amigas desde el día en que la nombraron sucesora de El Gran Tarí, el jefe de la aldea. Ludia comenzó a pedirle consejos a tu madre y poco a poco se fueron uniendo de una manera abrumadora. Este acontecimiento ha sumido a la familia en un estado permanente de depresión, es como si todos hubiéramos hecho voto de silencio, nadie dice nada, nade comenta nada, mientras tanto en la aldea no se habla de otra cosa más que de nosotros, esta situación es insostenible y no sé si podremos soportarlo. El resto de tus hermanas han dejado sus trabajos y han vuelto aquí, a casa. No te pido que hagas lo mismo, es más, no quiero que hagas lo mismo. Tú siempre fuiste diferente a todos nosotros, eras rebelde, salvaje y libre. Tu propia personalidad no te permite quedarte encajada en un mismo lugar, y, cariño, si lo que de verdad quieres es dejar el Kassenberd, yo te apoyo, ahora y siempre. Sé que durante mucho tiempo hemos estado distanciados pero todo es cosa de caracteres distintos. Espero seguir comunicándome contigo, aunque sea de esta manera, al fin y al cabo desde el día en el que te marchaste para empezar tus estudios como maga de algún modo supe que nunca más volvería a verte. Quizá eso influyera en que dejara de escribirte, no quería olvidarme de ti, claro está, pero ampoco podía soportar perderte. Me equivoqué y lo siento, me gustaría recuperar parte de tu confianza si aún estoy a tiempo. Espero recibir una contestación pronto, y que en ella me cuentes tu vida con todo detalle, qerría conocer algo más a Zescun y a su padre, y por su puesto a ese Danuk ¡eh! Jajaja.
Bueno cielo, ahora sabes que nunca te olvidamos, ni tu madre ni yo, tampoco tus hermanas. Escríbeme, hazlo siempre que puedas y cuéntamelo todo.
Te quiero.
Bueno cielo, ahora sabes que nunca te olvidamos, ni tu madre ni yo, tampoco tus hermanas. Escríbeme, hazlo siempre que puedas y cuéntamelo todo.
Te quiero.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
