miércoles, 25 de marzo de 2009

Cap. 1: No puede ser cierto

Ahí estaba. Era la primera vez que la veía, aunque nunca había imaginado que fuera a ocurrir de esa manera. Él, maniatado, arrodillado y apresado por dos guardias. Ella, cálida, difusa, cabizbaja, con un vestido largo de color marfil que se humedecía en la parte de abajo a causa del agua del lago en el que se encontraba.



Era el día en el que juraría lealtad hacia aquel que ella creía el más grande y bondadoso mago, su maestro. Pero la verdad era muy distinta. Dailor, que así se llamaba, nunca había sido bueno, ni mucho menos. Su único deseo era convertirse en el mago más poderoso, no importaba cómo, y eso le había llevado a pasar el umbral de la magia, a la hechicería de los ancestros, una práctica prohibida. A pesar de su ansia de poder y su maldad, era una persona increiblemente inteligente; había conseguido engañar a muchísima gente haciéndose pasar por una especie de líder espiritual. Pero su mayor recluta era ella, una joven de 17 años de edad a la que Dailor encontró con tan solo unos meses de vida y bautizó con el nombre de Lunnei-Ra. En ella vio algo, un potencial innato que el mago aprovechó y desarrolló a lo largo de toda su infancia, y ahora había llegado el momento de convertir a su valiosa aprendiz en su más fiel seguidora y transmitirle sus conocimientos ancestrales para que pudiera ayudarle a conseguir su oscuo propósito.



Saul, el chico, el preso de Dailor, seguía arrodillado y contemplando la escena mientras intentaba encontrar algún modo de impedir la consagración de Lunnei y así acabar con los planes del mago. Aquello era por lo que él y los suyos habían luchado tanto tiempo y no podía dejar que todo se estropeara ahora. Pero había algunos inconvenientes a tener en cuenta: primero, estaba apresado; segundo, ella pensaba que él era el enemigo; tercero, en el lugar se encontraban muchos de los guerreros de Dailor y él estaba solo.



Entonces, Lunnei se acercó con pasos lentos hacia su maestro, con la cabeza todavía agachada como muestra de respeto. Cuando estuvieron lo suficientemente cerca el uno del otro, el mago elevó su mano y haciendo un rápido círculo con su muñeca, una bruma blanca apareció de entre sus dedos extendiéndose al resto de la mano. En ese momento, Saul entendió que esa era su única oportunidad de hacer algo, era ahora o nunca.

-¡Dailor! ¿Por qué no le cuentas la verdad a tu pequeña erudita? - Gritó el chico improvisando.



La bruma de la mano desapareció por el sobresalto.



- Por favor joven, necesito silencio, este momento es importante.- Contestó el mago simulando una falsa ternura, todo para seguir con su careta de buena persona.


Lunnei seguía inmóvil frente a Dailor, sin sobresalarse por las acusaciones del chico y el maetro volvió a levantar la mano haciedo aparecer de nuevo esa bruma.



-Tienes razón, es importante, una importante mentira. Una mentira que si sigue adelante condenará los destinos de todo el mundo.



La bruma se disipó nuevamente. El mago volvió a mirar a Saul, esta vez con un poco más de dureza, pero el tono de su voz seguía siendo tranquilo.



-Te lo he pedido por favor, si sigues interrupiéndome me veré obligado a hacer que abandones el acto.

De nuevo Dailor comenzó su ritual y cuado llegó al punto en el que la bruma aprecía entre sus dedos miró de reojo a Saul, pero no dijo nada...hasta 3 segundos después.

-¿Qué precio estás dispuesto a pagar, Dailor? ¿Cuánto arriesgarías por conseguir tu verdadero y fatal propósito?



Una vez más la bruma se evaporó, pero esta vez el mago no pudo contenerse y explotó.


-¡Cerradle el pico a ese niñato entrometido!

Los guardias lavantarn bruscamente del suelo al joven y cuando estaban a punto de ejecutar la orden, Lunnei habló.

-¡Esperad! Dejadle un minuto. -Gritó a los guardias, sobre los que tambien tenía algún poder. - ¿Qué es de lo que está hablando, Señor? - Le preguntó dulce, como siempre, y confusa a su maestro. La reacción del mago le había hecho dudar.


- No es nada, querida. Tan solo es un joven que forma parte de uno de los abundantes grupos paganos que osan a desprestigiar nuestras creencias y actos.

- ¿Creencias? ¿Qué creeencias, Dailor? Tú solo crees en una cosa, y se llama poder. Tus únicos mandamientos son la obtención de riquezas, reconocimiento y adordores a tus pies. Eres todo lo contrario a lo que predicas y has engañado a cientos de personas, entre ellas esta cría a la que quieres convertir en tu vasallo para el resto de su vida. ¿O no es así, "maestro"?


- ¿Qué está diciendo? ¿Todo eso es verdad? Por favor, Señor, dígame algo. - La chica empezó a llorar, algo asustada.


Aprovechándose de la situación de confusión que reinaba en el lago, Saul se deshizo de sus captores y se colocó en una posición estratégica escondido en el bosque de al lado, desde donde siguió hablando.

- ¡¡Señor!! - Le gritó la chica al mago para que éste le contestara.

Pero la reacción de Dailor no fue una contestación, sino una bofetada en la mejilla de la chica que hizo que esta aterrizara en el suelo del lago, empapándose de pies a cabez. Ahí se quedó, con los ojos muy abiertos y una mano sobre la parte donde había recibido el golpe. No entendía nada, toda su vida había perdido sentido de un segundo a otro.


- Señor, el chico ha escapado. No hemos podido hacer nada, ha ocurrido muy deprisa. - Le informó uno de los guardias que custodiaban a Saul.


Ante esto, el mago dejó fluir todo su poder y su ira. De todo su cuerpo empezó a brotar una bruma, pero esta vez no era aquella bruma blanca sino una de un tono azul, casi negro, como el cielo nocturno. Sus pies se despegaron del suelo y sus rasgos se volvieron agresivos. Con un grito desgarrador hizo que del vapor oscuro que le rodeaba salieran disparadas corrientes de la misma bruma en todas direcciones. Algunos de esos rayos se dirigieron directos al pecho del guardia que le había comunicado la fuga del joven, y sin apenas ruido, el cuerpo del hombre cayó muerto al agua del lago.

Cuando el malvado mago volvió la vista hacia abajo en busca de su ahijada, lo único que encontró fue unas hondas en el agua que reflejaban el moviemiento de todos los presentes.

Mientras, en el bosque, la chica corría desconsolada, huyendo de los rastrojos que quedaban de su vida. Tras cruzar uno de los cientos de árboles, se chocó con el cuerpo del preso en busca y captura.

- Tranquila, yo no voy a hacerte daño, solo quiero ayudar.- Le dijo para animarla.

- No te ofendas "crío" -contestó Lunnei, a modo de recordatorio de cómo se había dirigido él a ella hacía unos minutos. - pero que mi supuesto maestro no sea lo que yo pensaba no quire decir que tú si seas lo que dices, que seas "de los buenos". No voy a ir contigo a ningún lado, y por supuesto que no necesito tu ayuda ni la de nadie. - Parecía que la pequeña aspirante a santa había perdido toda su dulzura.

- Entonces no me dejas otra elección.



El joven se colocó rápidamente detrás de ella y rodeó su cuello con sus brazos, apretando poco a poco hasta que la chica perdió el conocimiento. Evitando que cayera al suelo, la cogió en brazos y la contempló durante unos segundos, pensando en el cambio. Antes, una chica inocente, vestida de blanco, irradiando pureza. Ahora, una chica confusa, perdida, sin una vida real, ataviada con los restos de aquel vestido, ahora amarronado por la tierra, empapado, al igual que su cabello oscuro, que goteaba sobre el calzado de Saul.

Después de aquella inspección, salió corriendo de allí, se la llevó de toda aquella falsa.

lunes, 16 de marzo de 2009




al igual que a ti, nuara, a mi tambien me hace muchisima ilusion recibir el premioo! :)
y siento no haberme pasado por aquí desde hace mucho pero esque ente los examenes y todo puff..no tengo tiempo ni inspiracion...
ahora me pondre un ratito a ver si surge algo ;)

y aqui las reglas:

-Exhibir la imagen.
-Poner el enlace de la persona que te lo ha regalado.
-Elegir 10 personas para pasárselo
.-Escribirles un mensaje en su blog para que se enteren de su premio.


Bueno, yo no conozco 10 personas aki dentro xD asique me limitare a premiar a todos los que pasais por aqui porque estoy segura que aunque no comenteis os mereceis ser blogs de oro! =)


un beso y un saludo para todos!

sábado, 7 de marzo de 2009

De un padre a una hija renegada

Hola hija, soy yo, tu padre. Cierto es que hacía demasiado que no nos comunicábamos, pero estás equivocada en una cosa: no es que no me interese por ti y por tu vida, sino que los problemas en casa han aumentado desde tu partida hace 4 años. Siento mucho que tener que decírtelo por carta, pero tengo una terrible noticia que darte, tu madre ha muerto. Ocurrió hace apenas un mes. Cayó gravemente enferma por las fiebres de Hadis, estuvo en cama durante muchas semanas, pero nunca llegó a recuperarse. Fue un duro golpe para todos, especialmente para tu hermana Ludia, se habían vuelto muy buenas amigas desde el día en que la nombraron sucesora de El Gran Tarí, el jefe de la aldea. Ludia comenzó a pedirle consejos a tu madre y poco a poco se fueron uniendo de una manera abrumadora. Este acontecimiento ha sumido a la familia en un estado permanente de depresión, es como si todos hubiéramos hecho voto de silencio, nadie dice nada, nade comenta nada, mientras tanto en la aldea no se habla de otra cosa más que de nosotros, esta situación es insostenible y no sé si podremos soportarlo. El resto de tus hermanas han dejado sus trabajos y han vuelto aquí, a casa. No te pido que hagas lo mismo, es más, no quiero que hagas lo mismo. Tú siempre fuiste diferente a todos nosotros, eras rebelde, salvaje y libre. Tu propia personalidad no te permite quedarte encajada en un mismo lugar, y, cariño, si lo que de verdad quieres es dejar el Kassenberd, yo te apoyo, ahora y siempre. Sé que durante mucho tiempo hemos estado distanciados pero todo es cosa de caracteres distintos. Espero seguir comunicándome contigo, aunque sea de esta manera, al fin y al cabo desde el día en el que te marchaste para empezar tus estudios como maga de algún modo supe que nunca más volvería a verte. Quizá eso influyera en que dejara de escribirte, no quería olvidarme de ti, claro está, pero ampoco podía soportar perderte. Me equivoqué y lo siento, me gustaría recuperar parte de tu confianza si aún estoy a tiempo. Espero recibir una contestación pronto, y que en ella me cuentes tu vida con todo detalle, qerría conocer algo más a Zescun y a su padre, y por su puesto a ese Danuk ¡eh! Jajaja.
Bueno cielo, ahora sabes que nunca te olvidamos, ni tu madre ni yo, tampoco tus hermanas. Escríbeme, hazlo siempre que puedas y cuéntamelo todo.
Te quiero.

jueves, 5 de marzo de 2009

De una maga renegada a un padre

Hola padre, soy yo, tu hija pequeña, Duna.
Hace mucho que no sabemos nada el uno del otro, puede que haya sido porque últimamente estás mucho más centrado en las actividades de mis hermanas, pero tranquilo, no te culpo. Siempre será más interesante observar de cerca la transformación de Ludia en jefa de la aldea, todos los nuevos descubrimientos de Rissah en los reinos vecinos o incluso cuidar de las extravagantes mascotas de Qeitan. Cualquiera de ellas tiene mejores cosas que ofrecer que una simple aprendiz de magia. Solo escribía para decirte que estoy haciendo lo que mi madre y tú queríais de mí, estudio en la escuela Kassenberd, la más prestigiosa de nuestra nación. Me da clases la maestra Iliade, conocedora de los hechizos de nivel más elevado que jamás hayan existido. He hecho muchos amigos aquí, entre ellos una chica de mi edad llamada Zescun cuyo padre luchó contra los emperadores de Garcia en la Guerra de las 3 Espadas, como tú. También existe un chico...se llama Danuk, tiene un par de años más que yo pero bueno, creo que le gusto y él también me gusta algo a mí así que podríamos intentar algo. De cualquier modo no me comunico contigo para contarte mi vida personal, la falta de interés por tu parte me lo ha dejado todo bastante claro. Aunque tampoco escribo para criticarte ni, como he dicho al principio, culparte de nada. Simplemente quiero decirte que lo dejo. La escuela, la maestra...todo, excepto a Zescun y Danuk, estoy segura que ellos me apoyarán haga lo que haga. A lo que me refiero es que no quiero vivir de la magia, nací dotada con el don de poseerla, pero no con el don de manejarla. Soy penosa en esto, no realizo bien prácticamente ningún hechizo que me intenten enseñar, y eso que la maestra Iliade me dedica muchas horas, me he convertido en una especie de reto para ella, al fin y al cabo nunca antes había existido una maga sin talento para la magia. Lo siento padre, mi intención no era defraudaros, pero debo aceptar lo que soy, afrontar definitivamente mi futuro y hacer algo con mi vida, porque en ese momento está en punto muerto, ni avanza ni retrocede, sencillamente se ha quedado atascada, y no me gustaría convertirme en una persona frustrada tan rápidamente. Exploraré otros lugares y realizaré otras actividades, buscaré una forma de ganarme la vida o tal vez simplemente caminaré por el mundo siguiendo mis instintos, pero no puedo quedarme aquí, no hay nada de la magia que me llame especialmente la atención, ni si quiera se me da bien, sería un desastre como maga y no quiero perder el tiempo ahora que aún soy joven. Repito, no quiero defraudaros, y no creo que vaya a hacerlo, al fin y al cabo ya he hecho historia, soy la primera en desechar mis derechos mágicos. Espero que la noticia no os siente muy mal, tal vez algún día vuelva a casa. Muy dentro de mí, os echo de menos.
Un beso y un saludo a todos.


Duna,la primera maga renegada.

viernes, 27 de febrero de 2009

Tan solo un rayo de sol



Hoy, maldito hoy. Es uno de esos días en los que el mundo se te viene encima, uno de esos días en los que no aguantas toda la presión de tu vida. Miras por la ventana y ves a cientos de personas distintas, con vidas distintas, sin saber en lo que estarán pensando, pero estás segura de que están en mejores condiciones que tú. Y es entonces que deseas salir corriendo, no importa a dónde, sólo correr...mirando hacia el frente, hacia el horizonte, intentando alcanzarlo mientras con cada zancada te olvidas de todo lo que te aprieta el corazón. Pero te das cuenta de que es imposible, no tienes edad, medios ni fuerzas para dejarlo todo atrás y no te queda otra que aguantar unos años más.
Sin ganas, aparentando que nada te importa, que el gris del cielo no te entristece, que tu futuro inseguro no se te echa encima haciéndote cada vez más pequeña, sales a la calle en busca de sosiego. Pero es una farsa. En el fondo todo te cala dentro, el gris del cielo te consume la alegría y ves llegar tu futuro a una velocidad de vértigo mientras sientes que no puedes hacer nada para frenarle e intentar cambiarlo.
Como último recurso te colocas los cascos en las orejas para evadirte un poco del mundo, pero contra todo pronóstico eliges una canción que hacía mucho tiempo que no escuchabas, que creíste haber olvidado, pero no es así, te acuerdas de ella de principio a fin. Casualmente es la canción más deprimente de tu mp3, pero qué importa, con ella te sientes identificada y te gusta andar al ritmo que marcan sus tristes notas.
Escuchando la misma melodía una y otra vez, das vueltas por el barrio, recorriendo los mismos rincones de siempre, observando las caras de la gente con la que te cruzas...¡qué sorpresa! También son las mismas de siempre. Este sentimiento de aburrimiento y monotonía no ayuda a que te sientas mejor, así que ya, completamente hundida decides volver a casa. En la calle no hay nada para ti.
Subes al ascensor y te miras al espejo durante el trayecto de éste hasta tu piso. ¿Qué cara es esa? Ni tu misma te reconoces en el espejo, te ves rara, quizá fea, demasiado normal...marchita.
Cuando por fin entras a casa vas directa a tu habitación. Esperanzada, coges el móvil y lo observas durante unos segundos. ¡Un mensaje! ¿Será posible que algo vaya a cambiar, por pequeño que sea? Era de esperar, los únicos que se interesan en ti son las otras compañías telefónicas, era un mensaje de información.
Tras la decepción en el móvil decides probar suerte en el ordenador, pero tampoco. Nadie interesante conectado, ningún mensaje nuevo en el correo electrónico...
Te asomas por la ventana de nuevo, ¿pero qué ves? De noche, las 7 y media y ya es de noche. Sucumbes a una nueva oleada de depresión por lo que, ya cansada de todo, te acercas a la nevera y coges lo primero que encuentras, no importa cuánto engorde, y te lo comes. Seguidamente después te metes a la cama e intentas dormir, no tiene sentido alargar más este día.


Las 7 de la mañana, acaba de sonar el despertador, inocentemente mantienes la esperanza de que la amargura del día anterior haya desaparecido. Te lavas, te vistes, desayunas y sales a la calle de nuevo camino del instituto. No puede ser, el mismo gris del día anterior se ha instalado en el cielo, aparentemente para quedarse un buen tiempo, además esta vez viene acompañado por el viento y el frío...Empieza bien el día. Llegas a clase y por primera vez en todo el curso, la profesora de física llega puntual. Minuto tras minuto...miras el reloj pero el tiempo parece haberse parado.
Después de 3 largas horas escuchando a viejos profesores hablar sobre temas completamente distintos, pero igual de aburridos, llega la hora del recreo. Un respiro quizá...
Abres la pesada puerte de salida del instituto y haces un gesto porque el sol te molesta en la cara. Sigues andando y...Espera, ¿el sol? ¡Sí, es el sol! Semanas sin ver sus rayos pero por fin ha vuelto. De repente, una energía que ayer creías haber perdido para siempre, vuelve a inundar cada centímetro de tu cuerpo y una sonrisa comienza a dibujarse en tu cara. Algo más alegre, levantas la vista y contemplas a tu grupo de amigos llamándote con la mano. La sonrisa antes tímida, ahora sale radiante, parece que has olvidado toda la tristeza de ayer.

Las siguientes horas se te pasan volando, entre risas y planes para esta tarde. Sin darte cuenta ya son las 2, toca volver a casa. El sol vuelve a calentar tu piel por el camino, entras, coges el ascensor y a diferencia de ayer, hoy te ves genial, ¿será la sonrisa? Quién sabe...De nuevo llegas a tu habitación, vuelves a coger el móvil. Dos llamadas perdidas...¿Telefónica? ¡No! Es él...llevabas meses esperando esa llamada y al fin había llegado. ¿Puedes pedirle algo más al día?
No, ha sido fantástico.
En todas las vidas hay días malos...también días peores, pero gracias a esos días somos capaces de apreciar los mejores, que tarde o temprano siempre llegan. Aprende a convivir con la tristeza pues ella te guiará a la alegría.

martes, 24 de febrero de 2009

Imposible...pero ¿por qué?

Salió corriendo lo más rápido que pudo, sin una dirección, sin un sentido, solo con el objetivo de escapar de allí, o más bien, de escapar de todo y de todos. Quería esconderse en su rincón favorito del valle y no salir nunca más de ahí. Cuando llegó se sentó en el suelo con la cabeza entre las manos y echa un lío.
Acababa de recibir la noticia, imposible y confusa noticia. Habían pasado ya 4 años desde la primera vez que se vieron, 2 años desde la primera vez que se besaron...y a penas unos minutos desde su última caricia. "Imposible, imposible, imposible" era la palabra que se repetía en su mente una y otra vez. ¿Cómo podía el resto del mundo permitir que ocurriera? ¿Cómo no lo pararon antes de que empezara? ¿Cómo dejaron que se enamoraran hasta tal punto?...Carecía de toda lógica y ella no paraba buscar soluciones idiotas para este problema. No era una broma, no era una estrategia, no era nada más y nada menos que la verdad. Él, aquel ser tan inmensamente especial, único en el mundo para ella, su perfecta mitad. Habían pasado tantos momentos juntos, buenos y malos. Tanta felicidad. Fue el primero en hacerle ver la mejor parte de la vida, el primero en rozarla con ese cariño indescriptible, el primero en besarla, el primero en cuidarla por encima de todo lo demás...
Qué importaba, todo eso ya había quedado atrás, nunca más volvería, aunque el último de esos instantes hubiera ocurrido hace tan poco. Ante este pensamiento las lágrimas comenzaron a brotar de sus ojos, al principio tímidamente, para después convertirse en un llanto incesante.
Minutos después alguien se paró delante de ella, observándola desde arriba. No había pensado que él conocía aquel sitio y sabía cuánto le gustaba. Debería haber sabido que el primer lugar donde buscaría sería allí.
-Hola...hermano.- dijo ella con la voz resquebrajada, sin levantar a penas la cabeza, pues sabía perfectamente quién se encontraba delante.

¿Hermano? Ella no era la única afectada, él tampoco podía creerse que fuera verdad. Hermanos...después de todo lo que habían vivido y todo lo que habían planeado para su futuro juntos. Era increíble. Tampoco se explicaba cómo todo el mundo pudo ocultarles el secreto de que eran familia, hermanos para ser más exactos. ¿Qué pensarían de ellos? Seguramente a muchos les darían asco, al fin y al cabo, aunque ellos no lo conocieran hasta ahora, era un incesto en toda regla. Después de superar, en parte, la conmoción ante el "hermano" pronunciado por ella, el chico la miró y un nuevo sentimiento de espanto recorrió cada nervio de su cuerpo. La cara de su niña, su pequeña, sucia por las lágrimas y rota de dolor, se le clavó en el pecho y de ahí a la mente, proyectándose una y otra vez. Pero en esta ocasión no fue conmoción lo que provocó, sino lucidez. Salió de su estado apartado del mundo y se agachó para sacar a la chica del suyo. Le cogió la cara suavemente con sus manos y la miró profundamente, con una chispa en los ojos.
Ella conocía esa mirada, era la que solía poner cuando se le había ocurrido una de sus geniales ideas con las que siempre lograba solucionarlo todo, aunque ¿tendría solución esta vez?
- ¿Qué? ¿Qué estás mirando? No podrás cambiar nada, no en esta ocasión. Sé que siempre tienes la solución a todos los problemas, es una de las razones por las que te odiaba al principio. - dijo ella con una medio sonrisa en los lavios al recordar aquel pasado ahora tan lejano. - Pero esta vez es distinto.- y borró ese efímero proyecto de sonrisa. - Somos lo que somos, y es inevitable, nos guste o no, a mí personalmente no me gusta mucho la idea, la verdad.
Ahora fuel el chico el que sonrió, ahí estaba su chica, la niñata chistosa que tanto quería.
- No quiero cambiar lo que somos. Aunque pudiera no lo haría, porque en cierto modo, ahora estamos aquí, juntos, gracias a lo que somos. De otra manera seguramente ni nos hubiéramos conocido.
- Tsss...-fue lo único que contestó ella tras la explicación del chico. No sabía qué hubiera sido mejor, ya no sabía nada.
- Lo que voy a hacer va a ser seguir como antes.
- No podemos seguir como antes, ¿no lo entiendes? - gritó ella desesperada, levantándose del suelo y dando vueltas en el sitio mientras lloraba.
-¿Por qué no? - dijo él serio, levantándose también.
¿Por qué no? Cómo que por qué no...Pues porque no, porque, porque, porque...No encontró una razón que darle así que solo esperó a que él prosiguiera.
- ¿Ves? No hay nada que nos lo impida. El único problema sería la gente, pero piénsalo, si nadie nos ha dicho nada hasta ahora será que no les importa, ¿no? Si hubieran tenido algún problema nos lo habría prohibido desde que empezamos.
- Eso es verdad. - susurró ella. Las lágrimas caían cada vez con menor intensidad.
- Yo solo quiero estar contigo, me da igual quienes fueran nuestros padres, ellos ya no están aquí, y de hecho, nunca han estado. Tú eres lo único que de verdad merece la pena en mi vida y si ahora te pierdo me pierdo a mí mismo. Por favor, dime, ¿estás conmigo?
Ella se quedó callada unos segundos, eternos para él, quien ya se temía lo peor.
- Sí, ahora y siempre, hasta el final del mundo.
Y él la abrazó más fuerte que nunca, con seguridad, sin miedo.
Y ella se sintió protegida una vez más. En su rincón favorito del valle, con su persona favorita del mundo.

martes, 10 de febrero de 2009

Odio a primera vista

Había oído que existía gente que se enamoraba de una persona en el mismo momento en que se cruzan. Había oído que un torrente de sentimientos podían abordarte en apenas unos segundos haciéndote jurar que pertenecías a aquella persona para siempre. Lo llamaban amor a primera vista. Yo no puedo decir si existe realmente o no, no sé si sería capaz de amar tantísimo a alguien en tan poco tiempo, pero de lo que sí que estoy al cien por cien segura es del odio a primera vista. Fue verle, cruzar una simple mirada con él en el momento en que nos presentaron, y saber que le odiaba y que le odiaría, que nunca podría estar cerca de él, que nunca aguantaría su mera presencia, tan aparentemente sociable y falsamente perfecta. El torrente de sentimientos que recorrió mi ser no fue de pasión y amor infinito, sino de rabia y odio absoluto. ¿Era eso normal? No lo creo, pero si existe el amor a primera vista, el odio tenía que existir también. No hay dulce sin salado, bien sin mal, y por lo tanto amor sin odio, así que era perfectamente posible. Lo peor era que no sabría si sería capaz de controlarme, ¿qué pasaría cuando volviera a verle? Algo muy dentro de mí me decía que debía acabar con él, que no podría vivir tranquila mientras él siguiera respirando, y esa voz de mi interior se hacía cada vez más fuerte, más intensa y sobretodo más violenta. Estaba llegando a asustarme, pero la culpa de todo la tenía aquel estúpido chico, todo esto acabaría en el momento en que su corta y miserable vida acabara también. Estaba decidido, me dejaría llevar por mis instintos (si eso era lo que eran), hasta ahora no me habían fallado, además ya había matado a otros antes, aunque nunca había tenido esta necesidad de hacerlo, necesidad igual que la de la comida o el agua. Era él o yo, y obviamente yo tenía preferencia.